Fiesta Religiosa Virgen de la Piedra

Hacia 1930 se descubrió en la localidad de La isla una roca que se identifica con la imagen de la Virgen. Según relatos en un principio la piedra no tenía la forma actual, ya que los pobladores posteriormente cavaron alrededor de la roca.

Con el tiempo la fama de esta formación rocosa y la devoción popular espontánea que generó en la localidad y en los alrededores fueron creciendo.

La asignación de este origen divino a la imagen, no fue aceptada, en primer orden, por la Iglesia de Combarbalá.  El sacerdote Pedro Muranda se opuso a la práctica de la devoción popular por parte de la gente, exclamando que la llamada virgen era una simple piedra, y no podían ni debían los católicas confundirla con la imagen de la Madre de Dios y venerarla como un falso ídolo.

Los lugareños relatan que en su afán por enfrentarse con la fe creciente que la roca generaba se dispuso dinamitarla, con tal mala suerte que en el camino se espantó el caballo en que viajaba, quebrándose una pierna en la caída, lo que fue asumido como un milagro de la virgen.

Con el tiempo se comenzó a celebrar una fiesta religiosa en honor a la virgen en el mes de agosto, pero los dirigentes del culto se dieron cuenta que no era una buena fecha, ya que la mayor parte de los fieles venían a rogar por lluvias para sus campos, posterior al mejor mes para las lluvias que es julio, posteriormente la fecha se cambia al primer domingo de mayo.

La actual fiesta de la Virgen de la Piedra, es una festividad religiosa masiva, que congrega a miles de fieles. Se ha extendido su duración a más de un dia y genera un comercio alrededor que ocupa la mayoría del camino que precede al santuario.

La fiesta tiene representaciones culturales similares a la Fiesta de la Tirana en Tarapacá, con diabladas y bailes Chinos. La danza sube desde las calles adyacentes pasando por la iglesia y subiendo por el camino que lleva hasta la altura del santuario.

En la actualidad la fiesta es aceptada y organizada por la Iglesia Católica y son evidentes las manifestaciones de gratitud por favores concedidos en el altar del santuario, tales como placas recordatorias, grutas, velas prendidas, fotos, flores,etc.

Fuente Libro HIstoria de Combarbalá - Juan Collao Cerda.